El viaje del alma

El alma no tiene raza, no tiene religión, solo conoce el Amor y la Compasión.
Todos somos seres divinos, hace miles de años que lo sabemos, pero nos hemos olvidado y,
para volver a casa tenemos que recordar el camino. BRIAN WEISS




sábado, 26 de julio de 2014

Déjame vivir mi vida


            ¿Por qué será que casi todo el mundo se cree en posesión de la verdad, y piensan que todos aquellos que no sigan su verdad están equivocados?,  ¿Por qué será que casi todo el mundo nos ofrece la fórmula de la felicidad, aunque ellos no sean felices?, ¿Por qué será que muchísimos padres creen que sus hijos son una extensión de ellos mismos, o la cura de sus frustraciones?
            A los seres humanos se nos olvida, o sencillamente desconocemos, que el mejor aprendizaje es el que deviene del ejemplo. Se nos olvida también que cada uno de nosotros viene a la vida con una tarea determinada y que de poco sirven los sermones que otro nos pueda regalar, ya que es muy posible que su tarea sea completamente distinta a la nuestra, y su enseñanza sea para nosotros como el agua de la ducha, que resbala sin entrar en el interior. Se nos olvida también que de nada vale que quieran hacernos cambiar, porque nadie cambia si la misma persona no ha decidido hacerlo.
          
  Si Dios, que es nuestro Creador, que conoce a la perfección nuestro carácter, nuestras debilidades, nuestras aficiones, nuestras fortalezas, nuestros vicios y nuestras virtudes, y que conociendo además cual es nuestro aprendizaje y nuestro destino, nos permite total y absoluta libertad, sin inmiscuirse, ni poco ni mucho, en nuestra vida, ¿Por qué los seres humanos que no conocemos absolutamente nada del resto del mundo, pretendemos aleccionarle para que cambie su vida, nos permitimos juzgarle por sus acciones, y le pronosticamos mil y una desgracia si no sigue nuestros consejos?
            Si alguien quiere enseñar a vivir de una manera determinada porque considera que es la mejor, lo que puede hacer es vivir esa vida el mismo, y así los que están a su alrededor podrán valorar si esa es la vida que ellos necesitan y quieren vivir o no.
El respeto que es la consideración de que alguien tiene un valor por sí mismo, no es la moneda de cambio habitual en las relaciones entre las personas, y de esta manera es imposible no solo enseñar, sino que ni tan siquiera pueden conseguir atención.
Es mejor que cada uno viva su vida, sin inmiscuirse en la vida de los demás, respetando totalmente la manera de vivir de los que le rodean.

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